Bullying Preescolar: cómo identificarlo y cómo detenerlo

 En el último tiempo los medios de comunicación han estado llenos de noticias sobre “bullying” (acoso escolar). Estas por lo general son protagonizadas por adolescentes rebeldes que utilizan sus celulares para grabar palizas y subirlas a You Tube.

Sin embargo, algo que pocos padres conocen es el hecho de que el bullying puede empezar a muy temprana edad, en la etapa preescolar.

¿Bullies de 4 años?

Sí, es posible. Según los expertos, los niños antes de los tres años no tienen la habilidad cognitiva de sentir empatía. Por lo tanto, cuando hacen que otro niño sufra, es porque no se dan cuenta de lo que están haciendo. Sin embargo, esto cambia alrededor de los 4 años y si un niño es malo en esta etapa, está simplemente siendo eso—malo.

El bullying puede ser verbal (insultos), físico (palizas) o relacional (rumores y exclusión social). Las razones detrás de este comportamiento pueden ir desde que el pequeño bully ha sido sujeto a este tipo de comportamiento en casa, a que busca atención, a que simplemente le gusta cómo se siente hacerle daño a los otros.

La identificación del bullying pre-escolar puede ser compleja. Es común que los niños peleen. De hecho, es una forma en la cual puede aprender habilidades sociales como el compromiso, la negociación y el perdón. ¿Cuándo se torna en algo más? Te damos algunas señales:

1) Efecto contrario: En lugar de hacer que los niños sean más fuertes emocionalmente, las peleas por bullying hacen que uno de ellos sufra de autoestima baja, ansiedad y miedo.
2) Intención: Los conflictos por bullying no son algo del momento, sino algo perdurable en el tiempo. En una pelea del momento, ambos niños estarán sufriendo o enojados. En un acto de bullying, uno de los niños puede estar sonriendo, mostrando que esa era su intención.
3) Comportamiento secreto: Los bullies saben que lo que hacen está mal. Por lo tanto, intentarán esconder su comportamiento de los papás o profesores.
4) Liderazgo: Los bullies suelen ser líderes de grupos, y convocar a otros a comportarse de la misma manera. Por ejemplo, al excluir a un niño de un grupo, el bully puede lograr que todos lo rechazen.

¿Mi hijo está siendo víctima de un bully?

Algunas señales de que tu hijo está pasando por esto:

1) Ya no le gusta ir al jardín (y antes le encantaba)
2) Se queja de dolores de cabeza o estómago a la hora de ir al colegio o a las clases de baile o futbol.
3) Ya no quiere jugar con un niño que antes era su amigo.
4) Constantemente cuenta que un chico lo está “molestando”.
5) Se vuelve introvertido o deprimido.
6) Dice cosas malas sobre si mismo como, “soy tonto” o “nadie me quiere”.
7) Suele tener heridas y moretones y haberse “olvidado” como las obtuvo.

¿Qué hacer?

La complejidad del bullying preescolar hace que no sea fácil tratar con él. Te damos algunos consejos para ayudar a tus hijos.

1) Habla con tu hijo. Esta es la única forma en la cual podrás averiguar lo que realmente sucede. Escucha sus historias y sentimientos sin juzgarlo o alterarte. Sólo así tendrá la confianza para contarte lo que sucede. Ayúdalo a encontrar palabras para la situación, haciéndole preguntas como: “¿Alguien te hizo daño?” y “Me puedes decir exactamente lo que hizo?”.
2) No minimices. Muchos papás cometen el error de pensar que “son cosas de niños”, y esperar hasta el punto crítico para hacer algo. Si tu hijo cuenta constantemente que hay un chico o chica que lo molesta, es hora de que prestes atención.
3) Enséñale. La mayoría de las veces el bullying sucede sin que los adultos se enteren, y es clave que los niños sepan actuar por si mismos. Actúa las situaciones con tu hijito, mostrándole distintas formas en las cuales puede actuar: ser fuerte y decirle que se detenga (como si no le afectara el comportamiento), ignorar al bully, o contarle a un adulto.
4) Ayúdalo a hacer amigos. Será más difícil que tu hijo sea molestado si tiene amiguitos que lo acompañen. Invita a otros niños o niñas a compartir con él. Además de servirle de “protección”, estos niños le permitirán desarrollar habilidades relacionales que podrá aplicar al bully.
5) Actúa. Si la situación continúa, quizá sea hora de que te involucres. Habla con la profesora. Si no ha visto nada, no necesariamente significa que sea mala profesora, sino que el niño bully es muy bueno en lo que hace. Coméntale el problema. Si no recibes ayuda, sigue presionando hasta que la situación cambie. También puedes conversar con los papás del niño bully (“¿Te has dado cuenta que nuestros hijos no se llevan muy bien?”), pero no te sorprendas si ellos ignoran el problema totalmente. Lo importante es que tú te mantengas firme en lo que consideras correcto.

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