La cara oculta de internet deja de ser impenetrable

El oscuro mundo de internet que, ajeno a los convencionales buscadores, esconde venta de drogas, pornografía, tráfico de órganos o contrabando de armas, ha dejado de ser un muro impenetrable enEspaña. Por primera vez, la Guardia Civil ha logrado retirar de esta “internet profunda” una página ilegal.

Laura Camacho

Madrid, 15 nov.- El oscuro mundo de internet que, ajeno a los convencionales buscadores, esconde venta de drogas, pornografía, tráfico de órganos o contrabando de armas, ha dejado de ser un muro impenetrable en España. Por primera vez, la Guardia Civil ha logrado retirar de esta “internet profunda” una página ilegal.

Un paso “muy importante”, destacan a Efe los investigadores del instituto armado que, en colaboración con cuerpos policiales europeos y deEE.UU., han culminado esta semana la operación Onymous, una de las mayores investigaciones mundiales contra el mercado clandestino que se mueve en la red “paralela”.

A los dieciséis detenidos en EE.UU., Reino Unido, Hungría, Suecia, Suiza eIrlanda, se suma una persona arrestada en España, concretamente en Barcelona. Un ciudadano de unos treinta años y de origen argentino que, de forma autodidacta pero con avanzados conocimientos informáticos, había montado en esta cara ‘B’ de la red una página con la que estafaba a otros usuarios con la compra de billetes de euro falsos.

Como a las muchas de las creadas en la “deep web”, no era fácil acceder a la página del detenido. Porque, ¿quién busca en Google que quiere comprar un hígado, adquirir cocaína o billetes falsos, vender datos personales y bancarios, ofrecer un potente virus informático, intercambiar material de pornografía infantil e incluso contratar un sicario?

Un completo mercado negro que ha encontrado en internet un aliado potente gracias a la red TOR (The Onion Router), creada por EE.UU., eso sí, para establecer comunicaciones seguras entre sus militares y de cuyo anonimato se está aprovechando la delincuencia.

Ramón González Gallego, capitán del Grupo de Delitos Telemáticos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil explica a Efe que TOR se identifica con una cebolla porque el usuario va adentrándose en capas encriptadas que dificultan mucho la localización de los servidores y que alojan foros de usuarios y páginas de anuncios de todo tipo.

Los bajos fondos de esta red TOR, avisa González, albergan actualmente el “núcleo duro de delitos como la pornografía infantil que ha pasado de moverse en programas de P2P de intercambio de archivos y foros privados a encontrar en el “underground” de la cebolla un perfecto aliado para esquivar el rastreo policial.

Pero esa impunidad poco a poco va rompiéndose. Las fuerzas de seguridad van abriendo brechas con operaciones como la Onymous, coordinada con Europol, Eurojust y el departamento de Justicia de EE.UU., con la que se ha asestado en siete países un duro golpe a estas web.

En total, 410 dominios desalojados, entre ellos algunos tan populares como “Silk Road 2.0”, con más de 150.000 usuarios y dedicado a la compraventa de droga, que ha sido desmantelado por el FBI.

Sin ser tan importante la detención en España -el arrestado no deja de ser un timador que se jugaba el tipo al tratar de estafar a otros delincuentes más peligrosos que él-, el capitán de la UCO sí que pone en valor la investigación desarrollada durante meses que ha permitido descubrir dónde tenía alojado el servidor de la página y retirarla.

Una labor minuciosa, ya que la única manera de llegar hasta el servidor de esa web -alojada en un domicilio de un familiar del detenido que desconocía el hecho- era descubrir el archivo de claves que le permitían la gestión de esa web.

González revela que el arrestado usaba TrueCrypt, una aplicación informática sencilla que sirve para cifrar datos que el usuario considere reservados, es decir, una especie de disco duro pequeño donde ocultar archivos.

La Guardia Civil descubrió que el detenido tenía camuflado en un archivo de música las claves para gestión esa web, en la que supuestamente ofertaba billetes falsos de 10, 20 y 50 euros a cambio de Bitcoin, divisas virtuales.

Su negocio era falso -la mayoría de los se ofrecen en la “deep web” no- pero el estar en la red TOR le daba credibilidad para sus potenciales clientes, señala González, que deja claro que el arrestado, sin ser el mayor delincuente que se mueve en la internet paralela, sí que tenía muchas habilidades informáticas.

Había conseguido incluso descifrar el encriptado de los billetes de metro de Barcelona. “A efectos prácticos el ahorro que podía tener era nimio pero ser capaz de vulnerar la seguridad informática para acceder al metro no es desdeñable”, subraya González que ya mira otros objetivos.

Y lanza una advertencia: “Ojo a quien esté en TOR y cometa delitos. No es impune”. EFE

lca/jlg

(Recursos de archivo enwww.lafototeca.com. Código 5289210 y otros)

(Agencia EFE)

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